No podemos negar que este número, es muy especial porque con él se cumplen 10 años desde que aquella “Circular 0” (1958, recién comenzado aquel año) llegara aún a muy pocas personas y empezara a darse forma a lo que sería la revista “Sinaí” de la que ahora, en enero-febrero de 1958 sale a la luz pública este número doble, el 79-80. Y, pues bien, este número está repleto de la esencia de la Obra que Lolo fundó o, lo que es lo mismo, sus temas “raíz” (enfermos, superación de la enfermedad, auxilio y búsqueda de formación no sólo espiritual, etc.) brilla por su presencia que no por su ausencia…

El caso es que este número trae tal  noticia, claro, como muy buena. Sin embargo, hay más bueno que señalar. Y es que en Durango, México, gracias a haber conocido la Obra a través de dos números de “Sinaí” se habían formado grupos (3 entonces) para iniciar en tierra mexicana, la labor que había estado realizando durante 10 años en España el propio Lolo y los muchos grupos que se habían formado. De hecho, en la última página se recoge algo muy tierno como es lo que se titula como “Me espera en el hospital” a lo que luego haremos referencia y que viene, precisamente de Durango, México… Y en la página dos de este número doble se hace referencia a los miembros de “Sinaí” en México que son, a saber: grupo “Señor que vea”, “El Clarín” y, por último, el grupo “Seminario”.

La cosa, pues, no iba nada mal que digamos: ¡se ha cruzado el charco!

Como hace otras veces, pero que en esta ocasión (por ser el aniversario citado arriba) por la razón dicha antes, plantea una serie de preguntas que tienen la sana intención (otra cosa no puede pensarse de Lolo) de mejorar “Sinaí”. Así, por ejemplo, éstas:

“1ª. ¿Qué sección de las actuales, prefieres?

2ª. ¿Cuál hechas de menos?

3ª. ¿Qué crees que está de más?

4ª. ¿Preferirías recibirla mensualmente?

5ª. ¿Cuántas personas de tu círculo familiar leen la Revista?

6ª. En vez del subtítulo ‘Grupos de Oración por la Prensa Católica’, ¿se te ocurre otro? ¿Cuál?”

Por otra parte, como sabemos es normal en “Sinaí” se traen a sus páginas casos de superación que son, verdaderamente, increíbles. Y hoy pasa lo mismo porque, en su página 4, y bajo el título “Muda y paralítica, ‘dictó un libro de cuentos para su hijo”.

El caso es que en Bruselas, una joven madre, paralítica y muda desde los 21 años fue capaz de dictar, haciendo gestos con la cabeza, tantas palabras como para componer un libro de cuentos para su hijo. Y es que era el método que había aprendido en el hospital cuando, al nacer su hijo, quedo paralizada y su única forma de comunicación era el gesto que podía hacer con la cabeza. Y así fue capaz de llevar a cabo una proeza tan grande como para que pensemos, varias veces, en la capacidad que tiene el ser humano de superar las malas circunstancias por las que pueda pasar.

Sigamos con algo que es, de verdad, positivo y optimista. Y es que si a veces puede resultar difícil encontrar razones para estar contento, la verdad es que don Jaime Ferrer Mascaró encuentra, y escribe, hasta 18, a saber:

“1. Estoy contento, porque oigo la voz de la locutora por el transistor, que dice: ‘Sonata de Hindemith’. Contento porque, si no puedo caminar por mi invalidez, sí puedo hacerlo con mi pensamiento.

/…/

  1. Estoy contento porque es increíble la cantidad de milagros que Dios hace en mí, a diario, tan silenciosamente.

/…/

11-Estoy contento porque, aunque tengo el ojo derecho inutilizado, el izquierdo, aún más do menos, me sirve y ¡pienso tanto en todos los que estarían contentos de que pudieran ver como yo…!

/…/

14. Estoy contento, así, porque ahora comprendo bien que, para combatir el frío del alma, no hay nada como las grande dosis de fe.»

Y, ya, por último,

  1. Estoy contento porque sé que sólo con alegría y optimismo pueden superarse las dificultades y acideces de la vida. Luego de la tempestad, vuelve a salir el sol. Gracias, Dios mío, por los incontables favores que diariamente recibimos, tanto de los que nos damos cuenta, como de los innumerables que pasan desapercibidos.”

No podemos decir, por tanto, que no haya razones que nos hagan estar más contentos…

Debemos hacer notar  que, en este número de aniversario, el Director de “Sinaí” ha remozado los títulos de la secciones. Así, al ya clásico Iglesia, Punto, Raya o Ciencia, Punto, Raya, donde se refieren realidades de una y de otra en sentido positivo, ha dado en llamar “Iglesia de siempre” y “Hoy la ciencia adelanta…”. Y esto es algo de lo que nos dice su Director:

“Iglesia de siempre:

-Los franciscanos brasileños reunidos en Bello Horizonte, han acordado volver al espíritu original de pobreza de pobreza de su Orden, vender sus propiedades, vivir en pequeñas  comunidades dependiendo del trabajo de sus manos y ponerse a disposición de los obispos.»

O en “Hoy la ciencia adelanta…”:

“-Son ya unas seis mil las donaciones de ojos ‘post-mortem’ llegadas al Banco Regional, promovido hace dos años por ‘La Gaceta del Norte’”

-El doctor de Barcelona Gil-Vernert extrajo de un cadáver sus dos riñones y acto seguido los trasplantó, con éxito, a dos enfermos”

Y, como lo prometido es deuda, vamos a traer aquí lo que se envió a “Sinaí” de parte de Durango, México. Y su título, como hemos dicho antes, es “Me esperaba en el Hospital” a lo que se añade un subtítulo que es “No entraré sola al quirófano”. Y dice lo siguiente:

“26 de noviembre. Un día marcado con rojo en el calendario por ser domingo, pero para mí por ser un día muy especial: el día de mi Primer Comunión”. Hace tres semanas ni siquiera soñaba con esto.”

Al parecer, a la niña (11 años) tenían que extirparle un riñón y se la llevan al Hospital Civil atendido por religiosas. Ella, sin embargo, no iba a estar sola en aquel lugar desconocido:

“El domingo por la tarde llegó hasta el pabellón de ‘infecciosos’ un amable señor. Una maestra que está aquí recluida desde hace año y medio me indicó que este señor, domingo a domingo, se llegaba al hospital para charlar con los enfermos y ver si alguno necesitaba alguna cosa. Pensé que una niña le pasaría desapercibida. No obstante, se dirigió a mí antes que a nadie. /…/ Mostró mucho pesar cuando supo que tenía once años y aún no había hecho mi Primera Comunión y que pronto me practicarían una operación peligrosa de la que tal vez no salva a con vida… Le preguntó a la maestra si podía hacerse cargo de mi instrucción, a lo que ella le contestó que sí.”

Y alumna y maestro se pusieron a trabajar, cosa que hicieron durante dos semanas.

“El 26 de noviembre, desde temprano, se llegó a mí una persona que me dijo ser la esposa del señor que ha me había visitado los domingo anteriores. Me ayudó a vestirme y cuando estuve lista me llevó a la Capilla del hospital”. Ya estaba casi llena y cuando llegó el sacerdote celebrante la vi completamente abarrotada de fieles, no conocí a nadie pero ya no me sentía una extraña. /…/ ¡Aquellas palabra que me dijo el Sacerdote al tiempo de darme la Sagrada Forma! ¡Aquel llanto de alegría que mi madre ya no pudo contener! Ma pareció a mí que solamente en el cielo volvería a sentir una cosa igual…

/…/

Señor, antes no sabía que me esperabas, que en la enfermedad o en la salud ahí estás Tú. Estoy pronta al sacrificio, tomad mi vida si así os place. Ahora os conozco, ya nada me importa, hágase Tu Voluntad así en la tierra como en el cielo…”

Y firma: “Teresa Sánchez. “Hospital Civil”. Durando, Dgo, (México)

Creemos, de verdad que no puede haber mejor forma de terminar el artículo de hoy. Bueno, sí, dando gracias a Dios por su Bondad y Misericordia.

(Continuará)

 

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace

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