Como es más que sabido, el Director de “Sinaí”, enfermo como estaba él mismo,  tenía muy claro que la formación de la persona que pasaba muchos días, no digamos si años, en una cama o, como era su caso, también en un sillón de ruedas, era muy importante. Por eso abunda en el editorial de este número doble (el 70-71) que corresponde a los meses de mayo y junio de 1967. Lo titula “Testimonios” y nos dice cosas como éstas que, basándose en la cita bíblica “Y los ciegos ven… y los mudos hablan, andan los cojos y los sordos oyen”, nos viene a decir que hay pocas cosas imposibles:

“Los ejemplos que en estas mismas páginas se ofrecen, unos pocos entre los millares conocidos o ignorados, ¿qué son sino la prueba más rotunda de que la FE, así con mayúscula, moviliza montañas…?/…/ ¿Qué no será posible para Dios y para el hombre que en Él confía?

Si, además, disponemos de ayuda racional, bien debida a la iniciativa privada, bien oficial, los frutos serán más abundantes”

Luego, aporta ejemplos de tales “ayudas racionales”.

“Hay distintas agrupaciones que, de un modo u otro, cumplen los objetivos. La Fraternidad Católica de Enfermos, Cáritas, Asociación de Inválidos Civiles,. Organización Nacional de Ciegos…”

Sinceramente, creemos que se podría extender más la acción benéfica de tantos esfuerzos que tienen por común denominador la caridad cristiana bien entendida y equitativamente aplicada, por todos y para todos, según las palabras evangélicas.

‘Amaos los unos a los otros, que ejemplos os he dado’”.

Por otra parte, como ya había hecho Pedro Darnell, de Diario de Mallorca, escribe preguntándose “¿Qué puede hacer un enfermo?” y nos viene la mar de bien porque es una forma de explicar, eso, qué puede hacer alguien que, a lo mejor, cree que nada puede hacer:

“Encontrarse enfermo o sufrir un defecto crónico pueden ser, precisamente, una oportunidad para prepararse a un trabajo. Nos referimos a que por lo general quedan muchas horas vacías, y estas horas pueden emplearse en instruirse, evitando desde luego el cansancio, y logrando convertir el estudio en una distracción útil.

/…/

No sé si mis escritos os habrán ayudado a comprender que no debéis en absoluto consideraros seres marginales. Mio deseo era que os dierais cuenta de que no es así, de que podéis hacer muchas cosas y que vuestras limitaciones las compartimos todos de algún modo. /…/ aparte de que todos, en un momento u otro estamos enfermos, o nos encontramos mal un día o una semana o un es; y a pesar de todo el mundo, sigue y sigue el trabajo. Hay que ser fuertes, hay que estar convencidos de que se puede lo que se desea de verdad.”

Por otra parte, como suele ser muy habitual en “Sinaí” abundan mucho los ejemplos de personas que, padeciendo una grave enfermedad, en este caso sordera y ceguera, han sabido superarse e ir mucho más allá de lo que podría pensarse.

Tal es el caso del profesor Richard Kinney (traído aquí por Joaquín Amado que es quien firma el artículo) que padeciendo, como decimos arriba, sordera y ceguera, consiguió una licenciatura universitaria.

Este hombre era, en aquel entonces, director del Instituto Hadley para la educación de los ciegos, en Winnetka, en el estado de Illinois. Y nos dice él mismo que:

“Pretendo conocer las instituciones dedicadas a la enseñanza y a la ayuda a los ciegos; darles una dirección y un estímulo y exponerles mis experiencias. Estoy convencido que tanto la ceguera física como la ceguera de la ignorancia pueden ser superadas mediante una sabia colaboración entre los hombres de buena voluntad.”

Entonces le pregunta el entrevistador acerca de las instituciones españolas dedicadas a los ciegos. Y responde esto:

“Excelente; España ha realizado un considerable progreso en este orden. Es digna de elogio la labora de la labor de la Organización Nacional de Ciegos, institución que conozco muy a fondo por mi relación con algunos de sus directivos.”

Y concluye su artículo don Joaquín Amado, refiriéndose a su entrevistado:

“Un hombre cuya mayor ilusión al venir a España era presenciar una corrida de todos, deseo que pudo satisfacer. Un nombre que se declara enamorado de nuestra patria sin conocer su luz ni sus paisajes. Un hombre, en fin, cuya gigantesca talla moral está muy por encima de las adversidades”.

Aportamos aquí las ya habituaciones secciones donde las noticias más positivas se abren paso. Así, por ejemplo, en la sección “Iglesia, Punto, Raya”, se nos dice:

“Un profesor de la Universidad de Beirut, Alif Asseirán, de una ilustre familia libanesa, se ha convertido al catolicismo, retirándose a vivir pobremente en una casita de la montaña. Como las conversiones del Islam al cristianismo son escasas, la suya se considera como una de las más sorprendentes en toda la historia del Líbano.

– Monseñor Araujo Sales, Administrados Apostólico de San Salvador de Bahía, ha autorizado para que los que carecen de vivienda se cobijen entre los muros de la catedral, ante la grave situación de muchos de los fieles de su diócesis”.

Y en “Medicina, Punto, Raya”:

“A seis mil donaciones de ojos ‘postmortem’ ascienden las legadas al Banco Regional promovido hace dos años por “La Gaceta del Norte”.

-La población de Kisangani, en el Congo, se opuso al traslado del médico Español doctor Sanz Gadea, director del Hospital General de Kinsangani, donde es muy estimado por su abnegación y entrega a los enfermos y huérfanos, cuando creyeron que la Organización Mundial de la Salud lo enviaría a Lisaki (Katanga)”.

También se hace referencia en este número de “Sinaí” a la ordenación (el pasado 30 de abril, dice; o sea, de 1967) en la Santa  Catedral de Valladolid, del Rvdo. P. Yanes (Agustín Yanes Valer), oriundo de Los Silos (Tenerife) Era, entonces, el primer sacerdote sordomudo ordenado en nuestra patria y el tercero en el mundo. Y el caso es que ha seguido desempeñando su labor hasta hace bien poco dentro de la pastoral del sordo en Tenerife (Canarias, España) Y hablamos de ahora, de bien entrado el siglo XXI teniendo cuenta que nació en 1929…

Y ya por último, como también suele ser habitual, la sección de Humor y pasatiempos:

 

“TRABAJO

-El jefe me ha amenazado con despedirme.

-¿Sólo porque te duermes a las horas de trabajo?

-No. Porque ronco tan fuerte que lo despierto a él.

 

VINO

-Este año, por mi santo, te daré cien pesetas para que te las bebas a mi salud, Bautista.

-¡Pero el año pasado me dio doscientas, señor!

-Es que este año estoy más flojo en salud.

 

MUSICA

-Señora, soy el afinador de pianos y vengo a afinar el suyo.

-¡Pero si yo no lo he llamado!

-¡Pero me ha avisado un vecino!”

Y ahora este aforismo que nos puede venir  la mar de bien:

“Se llama ‘habladora’ a aquella persona que habla cuando quisiéramos que escuchara.” (Bierce)

En fin…

 

Continuará

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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