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  3. Tan cerca de Lolo

Hace bien poco hemos recordado y celebrado que Lolo ha cumplido 101 años. Bueno, bien sabemos que los últimos años, los que van desde el 3 de noviembre de 1971 hasta hoy mismo los ha cumplido en el Cielo donde debe haber hecho una buena crónica de la celebración que habrá sido del gusto de todos los presentes. Pero nosotros también lo celebramos como si estuviera aquí mismo pues, como lo está en el corazón, aquí mismo está.

 

Pues bien, entre las muchas cosas que se han hecho desde la celebración y recuerdo del Centenario de su nacimiento (allá por agosto de 2020) está una que es especial y que debe ser traída aquí: un mosaico.

 

Todos tenemos presente que este año pasado y los muchos anteriores que han ido pasando desde aquel 3 de noviembre de 1971 en el que Dios quiso tener a su lado al periodista por antonomasia, al contador de verdades como puños con guante de seda y, en fin, a Lolo mismo; decimos que todos tenemos presente que muchas personas han intervenido, por así decirlo, en el devenir de todo lo relacionado con Manuel Lozano Garrido, al fin Beato (aunque él mismo no creyera que llegara a serlo…) pues, además de ser bastantes los años pasados desde entonces es lógico pensar que ha debido ser así: muchas personas han aportado su granito de arena o gran grano a la causa de Lolo que, si bien lo miramos, no es más (ni menos) que la causa de Dios: Amor, humildad, esperanza… en fin, valores puramente cristianos que Lolo bien que representó.

 

Mosaico del Centenario del beato Lolo

 

Pues bien, el bueno de Manuel Miras (amigo, amiguísimo de Lolo donde los haya) ha tenido a bien y a mejor hacer un mosaico  con miles (creo que debe haber miles o, más o menos, 2500) de imágenes de personas que son amigos del linarense universal. Y pueden verlo clikando en «un mosaico» de arriba.

 

Es cierto, seguro que lo es, que muchas no han podido ser ahí colocadas por diversas circunstancias (falta de espacio, falta de imágenes, etc.) pero en el espíritu bien pueden considerarse allí retratadas pues estamos más que seguros que la intención ha sido hacer lo mejor posible, con una imagen de Lolo, lo que allí puede verse: todos, al unísono, con nuestro amigo.

 

El caso es que al que esto escribe le ha tocado estar muy cerca de una ceja de Lolo que, si bien miramos la imagen, es la izquierda.

 

Estar ahí es, para el que esto escribe, bastante simbólico y, aunque es seguro que el autor de esta maravilla no ha podido hilar tan fino con todas las personas (hubiera sido, la cosa, interminable) a mí me parece que es todo un símbolo estar cerca de uno de ojos de quien tanto apreció bien el mundo como regalo de Dios y tan bien supo descifrar lo que pasaba a su alrededor, incluso, sin el efectivo, digamos, uso de tal sentido cuando lo perdió nueve años ante de su subida a la Casa del Padre.

 

Cerca de la ceja de Lolo, ahí se está más que bien y se siente uno como acogido en el corazón inmenso de nuestro amigo de Linares. Y, es más, hasta cree uno que puede ver mejor las cosas que verdaderamente importan. Y eso es seguro que es por influencia directa del, digamos, mosaicado (si existe tal palabro)

 

Por cierto, si he sido capaz de hacer bien la cosa, pinchando sobre «un mosaico», de arriba, como ya hemos dicho antes, se dirigirá a quien eso haga al propio mosaico donde, vía ampliación, es fácil descubrir quién está ahí.

 

Búsquense, encuéntrense, gocen.

 

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