Monseñor Ángelo Amato

Una existencia de auténtica santidad evangélica

«Lolo veía y comprendía las miles de presencias benéficas de la divina Providencia en su vida personal y en la historia de la humanidad. Por esto, su existencia no estuvo marcada por la tristeza, sino por la alegría; no por el llanto sino por la iniciativa apostólica; no por la soledad sino por la comunicación y la amistad con todos, grandes y pequeños, sanos y enfermos, pobres y ricos. La suya fue una existencia de auténtica santidad evangélica.»

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Monseñor Ángelo Amato Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos

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