Ciertamente, a lo largo de la vida hay muchas ocasiones en las que creemos que debemos dar gracias porque, a nuestro entender, alguien nos ha bendecido con una buena acción y eso merece un simple “gracias”.

El que esto escribe cumple hoy 57 años. Y sí, no es una cifra, a lo mejor, muy elevada pero tampoco es muy corta. Y puedo decir eso que se dice que, al parecer, a tal edad estamos a medio camino como cantaba Alberto Cortez cuando, al cumplir medio siglo de vida decía algo así como que “a partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida; a partir de mañana empezaré a morir la mitad de mi muerte; a partir de mañana empezaré a volver de mi viaje de ida… ”

El que esto escribe, claro, al haber pasado hace unos cuantos años de esos 50 años confirma, pero aumentado, lo que decía el cantante argentino ya fallecido el 4 de abril del año pasado, el 19 de este siglo XXI.

Pues bien, suscribo totalmente esta Acción de Gracias:

 

Padre, te damos gracias por encontrarnos con tu Amor extremo a través de la vida de “Lolo”. Te damos gracias porque, por tu Espíritu, imprimiste en él la imagen de tu Hijo Jesús. Te damos gracias por su fe firme, por su amor a la Eucaristía, por su celo apostólico, por la valentía en sus escritos, por su paciencia y testimonio en la enfermedad, por su alegría permanente.

 

En realidad dar gracias a Dios por Lolo, por el Beato Manuel Lozano Garrido, es hacer lo que corresponde a todo aquel que se da cuenta de que este hermano nuestro en la fe ha sido un ejemplo palpable de todo lo bueno en lo que hace, ser hijo de Dios, que se puede llegar a ser y alguien que ha querido, y lo ha conseguido, sobrenadar aquello que era su cruz particular. Y, además, se ha puesto muy por encima de su sufrimiento y, desde allí, ha mirado al Cielo y ha echado un “parrafillo” con Dios que le habrá dicho, sin duda, que su camino era muy parecido al caminito de Santa Teresita del Niño Jesús y que estaba dando pasos agigantados (Dios siempre tan cercano al humor y a la comprensión…) hacia su definitivo Reino.

Pero, además de dar gracias a Dios por haber colaborado de forma tan clara en que Lolo fuera como fue, el que esto escribe se baja al mundo y le da gracias al mismo Manuel. Manuel Lozano Garrido, para todos sus amigos “Lolo” y que, por ser paciente y valiente, ha sabido ser maestro en el sufrimiento y experto en dar capotazos al dolor.

Lolo, por así decirlo, es para quien esto escribe un faro que muestra por dónde está el camino que debemos seguir para no dar de lado a Dios y, por otro, la luz misma pues, con y en sus palabras maestras podemos encontrar la clara iluminación del Espíritu Santo y eso no es poca cosa sino mucha y más que mucha.

Y sí, aún no hemos terminado con la anterior Acción de Gracias. Y es que termina así:

 

Te pedimos que, imitando sus pasos de cristiano, te hagamos presente en nuestros ambientes y que, con él, nunca dudemos que contamos siempre con la mano suave y firme de nuestra Madre la Virgen María. Amén”

 

Y sí, el que esto escribe, que hoy mismo avanza un año en su camino hacia Dios, se apropia de toda la Acción de Gracias que alguien muy conocedor de Lolo escribió en su día y, a su vez, da gracias al Beato por lo que fue y es y a Dios por haber hecho que así fuera.

Manuel Lozano Garrido, Lolo, Beato, ruega por nosotros.

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