Vida Nueva, 6.11.2015

JOSÉ BELTRÁN | Director editorial de Vida Nueva

JUEVES 29. Cuando me encontré con Lucetta cerca de la puerta del Santo Oficio, bromeamos. “¡La madre sinodal!”. Ella, siempre agradecida, sonrió. Ahora leo su experiencia en el Sínodo. No entiendo cómo fue capaz de sonreír. Menuda gracia. En esos días, una mujer me contó que se topó con el Papa en el ascensor. Ella le quiso ceder el paso. Él respondió: “Durante mucho tiempo Adán siempre ha estado por delante de Eva. Ya es hora de que Eva vaya primero”.

LUNES 2. Inmerso en los trabajos de diseño de la nueva revista, apenas digerido el desayuno, recibo una llamada. “Me gustaría comunicarte que se te ha concedido el Premio ‘Lolo’ de Periodismo Joven. Es el presidente de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España, Rafael Ortega. Soy fácil de sorprender. Quien estuvo aquella noche de viernes de verano en Vallecas, sabe la que lié porque me había tocado una amasadora en una tómbola misionera. Y eso que mi relación con la repostería es nula más allá de la vitrina de la pastelería. Esta vez, en cambio, me quedo inerte. Tanto es así que, tras agradecer al jurado el galardón, cuelgo y continúo trabajando. Si Lolo venía a mi encuentro por mi trabajo, tocaba seguir con lo ordinario. Agradecer en lo cotidiano. En la palabra que se borra porque hiere. En la frase subrayada que busca su sentido. Imposible solo. Real en comunidad, un Lolo de todos. Un gracias y una gracia con los otros. Horas después, reacciono. Amasar, hornear, emplatar. Me emociono.

MARTES 3. Aniversario de la muerte de Lolo. Escucho Gracias, Señor, de Ixcis. Churros para todos.

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