El Espejo de Teruel y Albarracín | 13 marzo 2026
Oficina de Comunicación de la Iglesia en Aragón

Los «amigos de Lolo» de la Oficina de Comunicación de la Iglesia en Aragón, nos envían su agradecimiento por la reciente visita que realizaron a nuestra sede-museo del beato Lolo; así lo han reflejado en los primeros minutos de «El Espejo de Teruel y Albarracín», el pasado 13 de marzo ¡escuchad, escuchad…!

 

Esta semana los delegados de medios de comunicación de las diócesis españolas nos hemos reunido en Jaén y allí inevitablemente aparece un nombre que, para quienes trabajamos en comunicación tiene un significado especial, el del beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lolo fue periodista, pero no sólo eso, fue un periodista que aprendió a mirar las realidades de la fe, incluso cuando la enfermedad le dejó durante años inmovilizado en una cama. Desde allí escribió, reflexionó y siguió ejerciendo su vocación de comunicar. Su vida recuerda algo esencial para quienes trabajamos en este campo, que la comunicación cristiana no consiste sólo en transmitir información, sino en ayudar a descubrir el sentido profundo de lo que sucede.

En un tiempo de ruidos, de prisas y de mensajes fugaces, la figura de Lolo nos invita a recuperar otra manera de comunicar. Con hondura, con verdad y con esperanza.

Quizá por eso su testimonio sigue interpelando hoy a quienes tenemos la responsabilidad, pequeña pero real, de contar la vida de la Iglesia. Reunirnos en su tierra ha sido también una forma de recordarlo y de pedir que su ejemplo nos ayude a ejercer el periodismo, también el periodismo eclesial, como un servicio a la verdad y a las personas. Porque, como él mismo recordaba, el periodista cristiano está llamado a ser, ante todo, testigo de esperanza.

 

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