Compartimos, con todos vosotros, las palabras de Monseñor Ginés García Beltrán, presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española, en la entrega de los Premios ¡Bravo! 2019, que ha tenido lugar hoy, 31 de enero de 2020, en la sede de la CEE.

D. Ginés, en su emotivo y esperanzador discurso, ha tenido palabras de recuerdo para el beato Manuel Lozano Garrido, que fue I Premio ¡Bravo! de Periodismo, en su edición de 1970:

La de este año es la edición 50 de los premios ¡Bravo!, que se concedieron por primera vez en 1970. En todo este tiempo se ha procurado premiar el talento en el mundo de la comunicación, la comunicación que tiene al ser humano en el centro. Entre todos los premiados hay figuras insignes de la comunicación de nuestro país, de la radio, de la televisión, de la música… Sería imposible recordarlos a todos. Pero hay uno que ha dejado una huella que llega más allá:

En la primera edición de los ¡Bravo! se premió a Manuel Lozano Garrido, periodista y escritor, que estuvo en silla de ruedas durante más de 25 años, y ciego durante sus últimos 9 años de vida. Fue comunicador de alegría a los jóvenes desde su limitación, y la Iglesia ha reconocido su entrega al declararlo beato en el año 2010. De él me gustaría recordar hoy un consejo, siempre de actualidad, para todos los comunicadores:

“Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar”.

 

A continuación os mostramos el momento en que Monseñor Ginés García recuerda al beato Manuel Lozano Garrido, y el texto del discurso completo.

Vídeo completo: [en el canal YT de la Conferencia Episcopal Española]

Discurso de Monseñor Ginés García Beltrán

DISCURSO PREMIOS BRAVO 2019

En la Conferencia Episcopal, a 31 de enero de 2020

Queridos Sres. Obispos,

Estimados delegados de medios de comunicación de las diócesis de España.

Estimados invitados a esta celebración, muy estimados premiados.

Sed todos bienvenidos.

Quiero saludar de un modo particular, al tiempo que doy la bienvenida, al Sr. Nuncio de Su Santidad, S.E. Mons. Bernardito Auza, que nos honra con su presencia, en esta primera vez que nos acompaña en la entrega de los premios Bravo. Le deseo, Sr. Nuncio, abundantes frutos en su nuevo servicio entre nosotros.

Hemos asistido un año más a este encuentro sencillo, familiar, y para nosotros, muy importante que es la entrega de los Premios ¡Bravo! Es este uno de los lugares de encuentro que desde la Comisión de Medios y desde la Conferencia Episcopal tenemos cada año con la sociedad en la que vivimos y a la que servimos. Y es un encuentro pensado para premiar, para valorar, para agradecer, para reconocer.

Un encuentro que nos sirve para tomar conciencia de la cantidad de cosas que van bien, que se hacen bien, que sirven bien y que sostienen la realidad sin llamar la atención. Parte de todo ello sois vosotros, los premiados, los que a través de las innumerables herramientas de la comunicación ofrecéis a esta sociedad, a veces endurecida y gris, motivos de alegría, de esperanza. Nos decís con vuestro trabajo que el presente además de sombras tiene luces, nos ayudáis a mirar hacia el futuro con esperanza.

La de este año es la edición 50 de los premios ¡Bravo!, que se concedieron por primera vez en 1970. En todo este tiempo se ha procurado premiar el talento en el mundo de la comunicación, la comunicación que tiene al ser humano en el centro. Entre todos los premiados hay figuras insignes de la comunicación de nuestro país, de la radio, de la televisión, de la música… Sería imposible recordarlos a todos. Pero hay uno que ha dejado una huella que llega más allá: En la primera edición de los ¡Bravo! se premió a Manuel Lozano Garrido, periodista y escritor, que estuvo en silla de ruedas durante más de 25 años, y ciego durante sus últimos 9 años de vida. Fue comunicador de alegría a los jóvenes desde su limitación, y la Iglesia ha reconocido su entrega al declararlo beato en el año 2010. De él me gustaría recordar hoy un consejo, siempre de actualidad, para todos los comunicadores:

“Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar”.

Desde aquella primera edición de los premios ¡Bravo! la profesión ha cambiado notablemente. Cualquiera de nosotros porta en el bolsillo en este momento más herramientas para la comunicación que las que sumaba una redacción entera de cualquier medio de comunicación de aquel tiempo.

Este cambio radical ha traído consigo problemas y posibilidades.

Las noticias se difunden ahora más rápido. Pero no sólo las malas, también las buenas. Los problemas se comparten antes, pero también las soluciones. La comunicación ha hecho que lo lejano sea cercano, que lo global sea local y lo local se convierta en global. Vivimos más de cerca las tristezas de los hombres, pero también sus alegrías.

Decíamos que las herramientas para comunicar se han multiplicado de un modo sorprendente. Ahora lo que decimos llega a más gente, en menos tiempo y con más repercusión. Esto no es sólo una responsabilidad es también una oportunidad. Porque comunicar es poner en relación, sobre todo en relación con la verdad, y ahora podemos hacerlo con un nuevo y más amplio horizonte.

Nuestra mirada a la comunicación es, y ha de ser, optimista. Basta con miraros a vosotros para darnos cuenta de que este mundo tiene una historia bien fundada, un presente importante y un futuro esperanzador. Sin embargo, no queremos olvidar que los retos a los que se enfrenta esta profesión son serios.

En primer lugar, el desafío digital. Vivimos y comunicamos en una realidad nueva, para ello, la tecnología nos ha dotado de más herramientas para nuestra labor, aunque es cierto que ha multiplicado también el trabajo. Hoy la crónica escrita de otro tiempo necesita tres formatos distintos: escrito, audiovisual y digital. Sin embargo, estos medios técnicos no deben oscurecer la labor sacrificada y vocacional del profesional. La comunicación ha de tener su centro en la humanidad, una comunicación de los hombres para los hombres.

 En segundo lugar, el reto de la verdad. El mismo entorno digital ha hecho que la información se multiplique exponencialmente y junto al trigo de la verdad se siembre la cizaña de las noticias falsas. Hará falta que la formación de los comunicadores incluya desarrollar un sexto sentido que permita encontrar la verdad, la información de confianza, para prestar un buen servicio a la sociedad.

En tercer lugar, la necesidad de formación. Se extiende la impresión de que las herramientas convierten a cualquier persona en periodista. Sin embargo, el periodismo, cualquier ámbito de la comunicación, está formado por buenos profesionales con años de preparación, de experiencia, de relaciones personales que son fuente de la información. Optar por estos periodistas es optar por la calidad, el rigor, al tiempo que permite cumplir los tres fines de esta profesión: formar, informar y entretener.

Vosotros, queridos premiados, habéis convertido estos retos en nuevas oportunidades. La narración de historias, ha sido el tema de la asamblea de delegados diocesanos de este año, inspirados en el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año.

Son contadores de historias el programa Volando Voy, que nos muestra una España habitada, con mucha vida para recordar. Lucía González-Barandiarán que nos acerca en el cine las historias que construyen modos auténticos de ser persona. Antonio Moreno, otro contador de historias a través de los hilos de twitter, ¡y cómo evangeliza! También ha contado una bella historia la campaña de Leo Burnett para Ruavieja, “Tenemos que vernos más – Escapa”.

La música ha sido doblemente premiada en esta edición. En su propia categoría de música en la persona de Fernando Salaverría, un referente, un maestro, que ha hecho de la música cristiana una propuesta de sentido para nuestro tiempo; y también en el premio de radio, para Javi Llanos, director de las emisoras musicales del grupo COPE en radio: productos de calidad y de éxito: Megastar, Rock FM y Cadena Cien.

La agencia Servimedia lleva 30 años acercando noticias a los medios desde una sensibilidad especial, poniendo el foco en las personas que superan dificultades y dan ejemplo de vida. Como Juan Díaz Bernardo que recibe el premio a la labor diocesana como iniciador de un itinerario de comunicación que se ha extendido por la prensa, la radio y la televisión y que continúa en la programación socio-religiosa de TRECE. Él cumple esa afirmación atribuida al patrono de los periodistas, san Francisco de Sales, cuya fiesta hemos celebrado el viernes pasado. Decía que “cuando el mundo viene a daros sus noticias, vosotros debéis dárselas también, pero del otro mundo”.

Termino con unas palabras del Papa Francisco, en el mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que citábamos anteriormente. Son palabras, y al mismo tiempo un encargo, una misión para todos nosotros. No sé si el Papa Francisco las escribió pensando en el premio Bravo Especial de esta edición, pero en lo que el Papa nos pide encontramos en José María Carrascal un buen ejemplo:

“necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos. En medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros”.

Gracias José Mª Carrascal por habernos hecho gustar de la información, desde aquí, nuestra España, y desde el extranjero, desde la crónica televisiva, o desde las líneas de la prensa escrita. En ti hemos visto durante tantos años el buen hacer del buen comunicador.

Queridos premiados, muchas gracias y mucho ánimo. Os quedan muchas historias por contar, seguid mirando a la realidad porque esas historias están a vuestro alcance.

Muchas gracias.

 

+ Ginés García Beltrán
Obispo de Getafe
Presidente de la CE de Medios de Comunicación Social

Discurso completo (PDF)

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