Ciertamente, hay muchas circunstancias que se han acumulado en este año que ya termina, el 2020, que no lo hacen muy agraciado, precisamente, en gracias. Seguramente, por eso, muchas personas querremos olvidarlo pronto.

Sin embargo, no todo iban a ser desgracias porque este año, el 2020 en el que aún caminamos, ha sido en el que se ha celebrado (y continúa aún, como sabemos) un momento muy especial y todo lo que se ha derivado de eso: el aniversario, cien años ya, del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido. Y este ha sido, por tanto, un año más que especial para Lolo y sus amigos que somos, muy bien podemos decir esto, más que gozosamente suyos.

Quizá pueda parecer un tópico decir eso del Centenario como si nada más tuviera importancia. Sin embargo, lo que estamos celebrando son los primeros 100 años de un santo y eso, se diga lo que se diga, tiene mucho por detrás… los mismos años que pasó en el mundo y los que, desde entonces han pasado hasta hoy mismo y, también, tiene mucho por delante pues Manuel Lozano Garrido sigue sembrando la semilla de la Luz de Dios a través de una vida mostrada al mundo para que el mundo sepa dónde puede encontrar un hijo de Dios con todas las de la Ley… del Creador.

En efecto, 100 años dan para mucho y en el caso de Lolo también han dado para más que mucho. Conviene, por tanto, recordar algo.

Cuando celebramos, el pasado 9 de agosto, los 100 años que habían pasado desde que un niño al que pusieron por nombre Manuel y de apellidos Lozano Garrido, viniera al mundo, no podíamos más que pensar que, si era cierto que no muchos de sus amigos le conocimos personalmente (la gran mayoría, amplísima, no) no por eso íbamos a dejar pasar una fecha así como si nada. Y es que poco antes, apenas dos meses (en el aniversario, ya diez años, de la beatificación de Lolo) escribíamos esta oración que ahora repetimos aquí:

Oración para Lolo

Tú, encaramado en el sufrimiento,

corazón agujereado por el dolor,

espina clavada en los pasos no dados.

Tú, imagen exacta y perfecta

del sobrenadar lo malo,

de levantar los brazos del alma,

de mirar con los ojos que valen,

los del corazón.

Tú, testigo del Amor de Dios,

así, con la mayúscula de la creencia

y de la perseverancia,

con el reto del mañana cumplido y hecho.

Tú, que tantas noches no viste

pero tantas estrellas tuviste,

viéndolas en una noche luminosa,

haciendo de tu sillón de ruedas

una perfecta salida al mundo,

acercándote a Dios en tu mesa Eucaristía,

allí donde nace la raíz que se ama.

Tú, hermano Lolo, cercano

en la lejanía que no separa,

en la palabra que edifica el alma,

en el torrente purificador de una sílaba.

A ti te rogamos, Lolo, que hagas eso por nosotros,

que Dios, que seguro te escucha,

reciba nuestros sufrimientos ofrecidos,

nuestras cuitas entregadas,

nuestro corazón dado, quizá roto,

para siempre, al Amor del Padre.

Amén.

 

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, ruega por nosotros.

 

El caso es que cuando pedimos a Lolo que ruegue por nosotros lo hacemos sabiendo que sí, que está en situación de hacer eso, pedir por sus amigos que vivimos en el mundo. Y es que había sido bautizado apenas unos días después, el 5 de septiembre de aquel mismo año de hace ahora 100 años, en 1920 (fecha que también se recordó este 2020 dando comienzo, por decirlo así, al «Año Lolo») Y, entonces, aquella acción que sus padres hicieron de llevarlo a bautizar lo incardinó en el seno de la Iglesia católica de la que, con el paso del tiempo, acabaría siendo Beato y, por eso mismo, puesto en situación de interceder por nosotros. Y por eso le pedimos que ruegue por nosotros y estamos seguros de que lo hará, como buen amigo e hijo de Dios. Por eso, en tal día dio comienzo el llamado Año-Lolo del que podremos disfrutar cada cual según pueda y las circunstancias actuales permitan…

 

No podemos olvidar la salida a la luz pública de un sello dedicado especialmente al aniversario de esos primeros 100 años del Beato de Linares al que acompañan una síntesis biográfica y un “Soneto a Lolo” cuyo autor es Antonio García Sánchez que, con mucho gusto y gozo aquí ponemos:

 

Soneto a “Lolo”

Postrado siempre en especial sillón,

inmóvil, pero nunca entristecido,

soportaba su cuerpo dolorido

Dando muestras de gran resignación. 

Periodista de clara vocación,

reflejó sus vivencias, complacido,

en escritos de un hondo contenido

dictados por su propio corazón. 

A pesar de saberse desahuciado,

padeció su penosa enfermedad

con humilde entereza, sin recato.

Y al morir, por su ejemplo y su legado,

demostrada también su santidad,

la Iglesia lo acogió como Beato.

 

Sello conmemorativo del I Centenario del nacimiento de Manuel Lozano Garrido, el beato Lolo

 

Pero, como era de esperar, nuestro hermano Lolo debía, era obligatorio que lo fuera, tener el reconocimiento general de todo aquel que supiera quién era y no pudiese dejar de pasar una ocasión así. Por eso, muy recientemente, la Cadena COPE en Jaén ha hecho acreedor a Lolo del premio de la comunicación dentro de los que otorga, con el título de “Jaén en Positivo 2020” tal emisora de radio. Y es que ¿qué mejor que premiar el ansia de comunicación de la Verdad que hizo que Lolo fuera un periodista de casta y lleno de buenos valores y virtudes?

Fotomontaje Beato Lolo-Premio Jaén en Positivo 2020 de Comunicación

Vale, pues, la pena recordar todo lo que de bueno ha tenido este 2020 que apenas en unos días terminará. Y qué mejor que hacerlo con la Oración propia del Centenario de Manuel Lozano Garrido, Lolo, que dice esto que sigue:

Dios Padre todopoderoso
que anidas en el corazón de las criaturas
y, por tu Hijo Jesucristo,
nos has mostrado la Buena Noticia del Evangelio,

te damos gracias por el regalo, que hace cien años,
hiciste a la Iglesia de Jaén
con el nacimiento de tu siervo
el beato Manuel Lozano Garrido,
seglar de la Acción Católica
y periodista fecundo por la sementera
de sus actividades en la prensa y en la radio.

Te pedimos, por su intercesión, nos concedas
vivir el sueño misionero de llegar a todos,
que nos impulse a ser una Iglesia en salida
que anuncie y contagie a los hombres
la bondad del evangelio,
al roce de las palabras, los hechos y los testimonios.

Concédenos el amor a la Eucaristía,
la filial devoción a Santa María, madre nuestra,
y el deseo de servir a los demás
que brillaban en tu siervo
el Beato Manuel Lozano Garrido. Amén. 

Vale, pues, la pena repetir,

Beato Manuel Lozano Garrido, ruega por nosotros.

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