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  3. José Utrera Infantes, un amigo de Lolo

Como todos ustedes saben, Lolo tuvo y tiene muchos amigos que, a lo largo del tiempo han querido (y a veces más que sabido) conocer de su vida, su ser y sus más elevadas expresiones del espíritu. Unas personas, como la que esto escribe, han conocido a Manuel Lozano Garrido apenas hace unos pocos años pero hay quien pudo hablar con él en persona y estar, seguramente, muchos ratos a su lado.

 

Pues bien, una de tales personas es don José Utrera Infantes que ha tenido a bien contestar unas preguntas en las que Lolo sale muchas veces pues fue un amigo personal muy cercano al que llegaría a ser Beato de la Iglesia Católica.

 

Les dejamos, para que gocen de ellas, de las respuestas.

 

 

  1. ¿Quién es José Utrera Infantes?

 

Es un linarense a quien su padre, nada más nacer, lo inscribió como miembro de la Acción Católica, y su carnet, que aún conserva, está firmado por “Lolo” que era entonces el secretario de la A.C. de Linares. Fue el año 1.940.

 

Diez años después inició su formación en el aspirantado de la A .C, y 7 años después fue numerario, ocupándose posteriormente de la formación de los aspirantes.

 

Cuando la A.C de Linares se quedó sin local donde seguir formando a los jóvenes, era el año 1.974, el grupo directivo de la A.C decidió crear, como alternativa para los jóvenes, una Asociación Cultural “CITEMU”, en la que a través del cine, el teatro y la música, se ofrecían a la juventud de Linares actividades cuyo fin último era formar a los jóvenes en las enseñanzas sociales del Concilio Vaticano II, a través de debates que, moderados por personas muy preparadas, se mantenían periódicamente.

 

Yo fui el Presidente de aquella Asociación y al terminar mis estudios trabajé en una fábrica de automóviles todo terreno y fui profesor de la Escuela Universitaria Politécnica de Linares. Me casé y soy padre de tres hijos y cinco nietos. Y, aunque jubilado, formo parte de la Junta directiva de la Fundación Amigos de Lolo.

 

2 ¿Cómo conoció a Lolo?

 

Cuando la A.C de Linares se quedó sin local, un amigo de “Lolo” me llevó a su casa para que lo conociera. Aquel día no lo olvidaré nunca. “Lolo” no era un paralítico enfermo y ciego (que lo era); “Lolo” era la alegría personificada y gracias a él, periodistas escritores y artistas muy famosos, venían a Linares a darnos charlas formativas a los jóvenes de CITEMU. Ese era el “pretexto” porque los que venían a hablarnos a los jóvenes, lo que más les interesaba era hablar con “Lolo” que era quien les había pedido que vinieran.

 

En esa época “Lolo”, que ya había publicado varios libros, me dedicó uno de ellos, “Dios habla todos los días” : “ Al más reciente relevo de afecto y de entusiasmo de la juventud junto a mí, que es Pepe Utrera, con mi abrazo”

 

3.- ¿Cómo era “Lolo”, así, en la cercanía?

 

“Lolo” era especial. Estaba paralítico y ciego cuando yo le conocí. “Lolo” era ese amigo íntimo al que le contabas tus problemas. Nunca le oí quejarse ni hablar mal de nadie. Cuando yo tenía algún problema se lo contaba y él siempre me ayudaba y aconsejaba. ¡Jamás le oí quejarse! Y Lolo era un dolor viviente. “Lolo” era la alegría personificada. Su cruz (y su milagro) fue transformar el dolor en alegría que daba a todos los que teníamos la suerte de ser sus amigos.

 

4.- ¿ Conseguía ”Lolo” que su dolor fuera “con escafandra” sin que los demás lo notasen?

 

Lolo, que había terminado sus estudios de Magisterio, se quedó paralítico con 22 años y es entonces cuando empieza a escribir; su vocación fue siempre el periodismo. Pero la enfermedad sigue avanzando. Poco tiempo después se le paraliza la mano derecha y aprendió a escribir con la izquierda que, poco después también se le paraliza. Tiene que dictar todo lo que escribe y en esas circunstancias dos sacerdotes amigos le regalan un magnetófono, que para él fue su salvación porque con el nudillo de su mano derecha, podía accionar el botón de puesta en marcha y parada. Así pudo escribir sus últimos libros y centenares de artículos para diferentes periódicos. Con 42 años se quedó ciego y diabético.

 

Una consecuencia de los padecimientos que sufre es la ansiedad; con ella la voluntad desfallece. Lolo sufre un dolor constante “No hay una sola célula de mi cuerpo que no tenga clavado su alfilerito” escribió en uno de sus libros.

 

Los amigos, cuando estábamos con él, veíamos que, con frecuencia, apretaba los labios, pero jamás nadie le oyó quejarse.

 

5.- ¿ Qué cree usted que Lolo puede enseñarnos en cuanto al dolor y el sufrimiento?

 

Nosotros, cuando “Lolo” vivía no nos dábamos cuenta de lo que él sufría. Un doctor muy famoso, que estudió el “caso Lolo” nos dijo que “una consecuencia lógica de los que sufren esa enfermedad es la angustia; con ella la voluntad desfallece y lo único que se desea es la muerte”. Ante este problema, “Lolo” que le teme al dolor como le teme a la muerte, descubre el valor sobrenatural que puede tener el sufrimiento y él lo acepta y lo ofrece por los que sufren como él. Y es entonces cuando en “Lolo” se produce el milagro de transformar el dolor en alegría que ofrecía, sin límites, a cuantos teníamos el privilegio de ser sus amigos o de leer los libros que él escribió.

 

Por eso, con la autoridad del que conoce al dolor, les dice a los que sufren: No os digo que no lloréis, porque las lágrimas son el regadío de vuestra parcela de lo eterno. Pero llorad sin rabia ni desesperación, con amor y entrega, cuidado de embalsar vuestro dolor en el ancho mar de la esperanza para que no se pierda” “ Cristo está en todo el que sufre. Desde que Cristo lloró en un olivar, las lágrimas redimen. Y si no lo vemos delante de nosotros cuando sufrimos, es porque está a nuestro lado, llorando también con nosotros”

 

Los doctores que sacaron el cadáver de “Lolo” de su tumba en el cementerio, para acoplarlo en el relicario que actualmente está bajo el Altar Mayor de la Basílica de Santa María, de Linares, escribieron en su informe que: A la vista de las deformaciones óseas, nos quedó la impresión de que “Lolo” fue un dolor viviente”

 

Esa fue la vida de “Lolo”, pero los que tuvimos la suerte de ser sus amigos, nunca le oímos quejarse.

 

6.- Por último, desde su punto de vista ¿podría decirnos algo de la relación que existía entre Lolo y Lucy, su querida hermana?.

 

Lucy era la hermana pequeña de “Lolo”. Durante la guerra civil a “Lolo” lo metieron en la cárcel por repartir la comunión y Lucy, un Jueves Santo, le llevó a la cárcel un paquetillo con cosas (dentro iba una Sagrada Forma) y esa noche Lolo y los miembros de la Acción Católica que estaban presos con él, estuvieron adorando al Santísimo.

 

Lolo vivió junto a su hermana Lucy desde que, con 22 años quedó paralítico. Ella fue quien le cuidó desde que cayó enfermo; fueron treinta años de sufrimiento feliz. “Lolo” escribió once libros y uno de ellos se lo dedicó a Lucy con este escrito:

 

Este libro es como tu propio corazón. Tu paciencia, tu silencio, el don de ti misma, tu alegría y tu esperanza, están latiendo bajo la piel de cada letra. Es como una semilla que hiciera posible nuestra más bella cosecha. Como los hijos de este libro estaremos los dos siempre juntos. Bendita seas, un beso muy grande”

 

En otro libro le hace esta dedicatoria: “A ti Lucy este bello relato de nuestros sueños, que me revelaste con tu sensibilidad y ahora dejo sin nostalgia, porque me queda el milagro de tu voz y tu corazón para recrearlo. Con toda el alma.

 

“Lolo” pudo hacer todo lo que hizo gracias a su muy querida hermana Lucy, que lo cuidó y lo quiso como al mejor de los hermanos. Toda su vida estuvo pendiente de él y eso es algo que los que quisimos a “Lolo” nunca olvidaremos. Ahora estarán los dos juntos en el cielo.

 

 

Infinitas gracias le damos a don José Utrera Infantes por habernos acercado a su amigo Lolo y poder conocerlo mejor que es algo que siempre viene la mar de bien. Gracias, pues, don José.

 

 

 

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