1. Inicio
  2. Sinaí
  3. Lourdes-“Sinaí”-Lolo: desde entonces hasta hoy (LII)

Podemos decir, sin temor a equivocarnos que el editorial de este número doble (109-110) correspondiente a los meses de julio y agosto de 1970 muestra el sentido de lo bueno y mejor que el ser humano ha de dar para la sociedad en la que vive. Y es que el autor de esta, digamos, entrada a este número de “Sinaí” (suponemos que Lolo) tiene más que una cosa es los tiempos en los que se está y otra, muy distinta es que los mismos hayan perdido el oremus moral.

El caso es que relata un reportaje emitido en Televisión Española sobre las vacaciones y los turistas que, por aquellos tiempos, viajaban hasta nuestra patria para pasar unos días de asueto y, sobre todo, de sol playa. Y de eso se trata.

Al parecer muchos de ellos llegaban a España con “costumbres que chocan con la sana tradición española”.

Seguramente, hoy día a esto no se le tomaría, siquiera a serio pero bien podemos recordar otro en los que “Inmoralidad y pornografía se enseñorean de playas, piscinas cines, teatros, literatura y publicaciones de todo género.”

Pero es que “una sexualidad incontrolada está interrumpiendo en nuestras costumbres, con la consiguiente corrupción de menores. Se confunde la libertad con el libertinaje.”

Podemos decir que este texto es un verdadero tesoro para ver el ayer y el hoy. Y es que “inclinación a las drogas, destrucción de la vida conyugal y familiar serán los frutos de estas complacientes concesiones.”

Pero quizá se pueda pensar que esto son palabras de un particular y nada más. Si embargo, el mismo Santo Padre decía entonces esto que sigue:

“Es doloroso observar esta autodegradación del hombre y ver cómo por la salud física y por la higiene pública se dan estupendas y severas intervenciones de la sociedad, mientras que sobre la salud moral, en cambio, existe una tolerancia tan excesiva como si la salud moral no fuer un bien necesario para la misma sociedad y un coeficiente indispensable para una educación fuerte, libre y responsable de las jóvenes generaciones.”

Por otra parte, las páginas de “Sinaí” o, mejor, en ellas, muchos héroes están representados pues son muchas las personas que saben llevar muy bien sus padecimientos y a las mismas sólo podemos calificarlas, eso, como “héroes”. Pero en el número que hoy traemos aquí aparece una clase muy especial de héroe que es el caso de “requetehéroe” (si así se puede decir)

Nos referimos a Francisco que había padecido poliomielitis y aún le faltaba la recuperación total de las piernas. Pues bien, con trece años se vio en la tesitura de salvar a dos niñas, Laura (cinco meses) y Raquel (dos años), de un incendio que se produjo muy cerca de su casa. Y, ni corto ni perezoso se dirigió al lugar de los hechos y con sus brazos pudo abrir unos barrotes que separaban la vivienda de un patio anejo a la misma y, así, poder entrar y salvar a las niñas una de las cuales, por cierto, se encontraba inconsciente (Raquel).

El caso es que para ese héroe nada anónimo lo único que importaba era que se habían salvado las niñas. Y por esos los padres de las criaturas esperaban que se le premiara a Francisco, por ejemplo, con poder ser llamado para la “Operación Plus Ultra” muy famosa en aquel tiempo y que premiaba a niños que hubieran hecho algo, o hicieran de continuo, por los demás.

Pero Francisco, como se nos dice en el artículo, sólo está interesado en ser mecánico. ¡Cosas de los humildes de verdad!

También aparece en este número de “Sinaí” una mujer a la que bien podemos dar el título de heroína por lo que hizo a lo largo de su vida. Y nos referimos a Florence Nightingale, que había nacido de 1820 y vivió hasta 1910 momento en el que pasó a mejor vida después de haber llevado una más que ajetreada en servicio al prójimo.

El caso es que esta mujer, que ya de niña curó a un perro de una pata rota sirviéndose, tan sólo, de un botiquín, estaba destinada a ser enfermera. Y así fue.

Sin embargo ella estaba dotada también por Dios de una gran capacidad de trabajo y de organización y, además, de una perseverancia en el trabajo digna de ser tenida en cuenta.

Acudió a la Guerra de Crimea donde consiguió que el índice de mortandad bajara del 40 al 2% tan sólo con saber hacer bien las cosas. Y allí que estaba la buena mujer que, con una lámpara, no dejaba de visitar a los enfermos causados por aquella confrontación en la que Inglaterra tomó parte. Por eso era conocida como “la dama de la lámpara”. Y tal no sería la trascendencia de su hacer bien las cosas que  Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882), escribió para ella y para toda la humanidad un poema que , con gusto y gozo, hemos buscado para los lectores de estos artículos sobre “Sinaí” porque, creemos, así es más fácil comprender lo que supuso aquella mujer. Y dice lo siguiente que se titula “Santa Filomena”:

 

“Santa Filomena”

Cuando se lleva a cabo una obra noble

Cuando se habla de un pensamiento noble,

nuestros corazones, con alegre sorpresa, se

elevan a niveles más altos.

 

La marea de almas más profundas

en nuestro ser más íntimo rueda,

y nos levanta desprevenidos

de todas las preocupaciones más mezquinas.

 

Honra a aquellos cuyas palabras o hechos

nos ayudan así en nuestras necesidades diarias,

y con su desbordamiento.

¡Sácanos de lo profundo!

 

Así pensé, como de noche leí

De todo el gran ejército de muertos,

Las trincheras frías y húmedas,

El campamento hambriento y helado,-

 

Los heridos de la llanura de batalla

En los lúgubres hospitales del dolor,

Los tristes pasillos,

Los fríos y pedregosos suelos.

 

En esa casa de miseria

Veo a una dama con una lámpara

Pasar a través del resplandor de la penumbra

Y revolotear de habitación en habitación.

 

Y lentamente, como en un sueño de dicha,

la que sufre muda se vuelve para besar

Su sombra, mientras cae

sobre los muros que se oscurecen.

 

Como si se abriera una puerta en el cielo

y luego se cerrara de repente,

la visión vino y se fue,

la luz brilló y se apagó.

 

En los anales de Inglaterra, a través del largo

Más Allá de su discurso y canción,

Esa luz sus rayos arrojarán

Desde los portales del pasado.

 

Una dama con una lámpara permanecerá

en la gran historia de la tierra,

Un tipo noble de buena

femineidad heroica.

 

Ni siquiera faltarán aquí

La palma, el lirio y la lanza,

Los símbolos que

portaba la de antaño Santa Filomena.”

 

Por otra parte, no podía falta la sección “Iglesia, Punto, Raya” con esto:

“Francia.- Han sido ordenados los primeros cinco diáconos permanentes, cuatro de ellos casados y con hijos; y el quinto, religioso educador, especializado en delincuentes adultos.

España.- Monseñor Cirarda, obispo administrador de la diócesis de Bilbao, vivirá en un piso de una casa sacerdotal al vender el palacio episcopal.”

España.- Siguiendo el ejemplo de monseñor Cirarda, el obispo de Lérida ha decidido abandonar el palacio episcopal para instalarse en una vivienda corriente.”

Y ya para finalizar querríamos traer aquí las palabras que Pablo VI pronuncio en 1968 en una alocución a los voluntarios del sufrimiento pues tal nombre le viene que ni pintado a “Sinaí”. Decía lo siguiente, encomendando al mundo y la Iglesia “El valor santificante de vuestro dolor”:

“Es tan grande el valor que debemos reconocer a estas condiciones de enfermedad física transformada en espiritual eficiencia, que pensamos Nos mismo aprovecharnos de este valor, pidiéndoos, hijos e hijas del dolor cristiano, a fin de que el Seños no nos haga menos indigno del servicio que nos ha confiado uy a fin de que las grandes necesidades de la Iglesia y del mundo que son objeto de nuestras continuas e implorantes atenciones, estén también presentes en las vuestras y obtengan el poderoso sufragio del ofrecimiento impetratorio de vuestros dolores santificantes.”

 

Y creemos, la verdad, que no podemos terminar mejor.

 

(Continuará)

 

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace

 

 

Compartir:

Etiquetas: ,
Accesibilidad