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En el número 41 de las Circulares-Revista “Sinaí” el director de esta hace un homenaje (como los que se están haciendo hoy día con el suceder de la pandemia) a los farmacéuticos. Y es que los tiene muy a bien por la labor que hace sea a la hora que sea y se presente la necesidad de un enfermo. Por eso dice de ellos (en un texto de título “¡Centinela…alerta!”)

“Los farmacéuticos de guardia, esclavos de su deber y del amor a sus semejantes, esperan, atentos y vigilantes, a que la llamada se produzca, que ha de movilizarlos en busca de tal o cual medicamento, mientras repasan fórmulas y elementos”.

En realidad, esto es así porque, claro, hay enfermos que necesitan de su auxilio. Por eso dice Lolo, en texto paralelo al otro

“Que no nos falten los enfermos, esos ángeles custodios del dolor que día y noche velan por nosotros; que no nos falten, Señor, su fortaleza, su resignación, sus méritos ante Ti y ante nosotros; que nos falte su empuje arrollador, que vence todas las dificultades, porque ellos son tu ‘élite’ escogida”.

Para luego decirnos

“Mientras tengamos enfermos, Señor, todo irá bien. Tú lo sabes. Perdónanos nuestro egoísmo, pero no nos prives de ellos, ni de su lección continua de amor y caridad.”

Por otra parte, como es lógico esperar, siendo la Revista “Sinaí” una que lo es para enfermos y samaritanos de la más diversa condición, una sección comoNoticias de interés” recoge, eso, las noticias que pueden serlo para el enfermo. Así, por ejemplo, en el mismo número 41 al que nos hemos referido antes, nos dice acerca de una Universidad para ciegos que

“En Alemania Occidental, el Instituto para ciegos de Marburgo dispone de distintas secciones para el estudio y formación profesional de los alumnos. Los ciegos cursan seis años de enseñanza primaria en la escuela de ciegos provincial y pasan a Marburgo, donde pueden elegir desde el bachillerato hasta las carreras universitarias, además, del aprendizaje de varios oficios”.

También nos habla del llamamiento de Raul Follereau (del que ya hemos hablado en el número XVII de esta serie sobre “Sinaí”) que hace a las naciones para que el día en el que celebra el Día Mundial de la Paz

“aporten el importe d ellos presupuestos de armamento de esa jornada para intensificar la lucha contra el hambre, miseria y enfermedades en el mundo.”

Y, en verdad, podemos decir que a hoy día eso seguro que no se ha conseguido…

Al igual que la novedosa sección “Noticias de interés”, la ya veterana “Punto, Raya, Punto” recoge, por ejemplo, en el número 41 de “Sinaí” que

“En Sevilla se ha inaugurado la Escuela de Formación Profesional para disminuidos físicos. La dirigen los hermanos de San Juan de Dios.»

Y en el número doble 42-43 (que corresponde a los meses de diciembre de 1964 y enero de 1965) la misma sección dice que

“Desde hace doce años funciona en Tokio una biblioteca para ciegos que, en la actualidad, tiene 2.000 volúmenes /…/ En la actualidad cuenta con 90 voluntarios, delos que sólo un tercio son católicos, a pesar de la confesionalidad de la Biblioteca”.

Por otra parte, como seguro que tuvo mucho éxito la sección de humor a la que hicimos referencia en el número XVIII (“Humor para enfermos”) de esta serie repite su intención de alegrar el día a quien lo lea o se lo puedan leer y, tanto en el número 41 como en el doble (42-43), hace lo propio. Así, en el 41, con el título de “Médicos y vino”, pasa esto:

“El médico, a su ayuda de cámara, que pasa por ser abstemio

-Bautista, ayer me quedé asombrado viéndote entrar en una taberna.

-Pues más asombrado se hubiese quedado usted de haberme visto salir.

Y en número doble del que hablamos, en la sección (de título muy bien puesto) “Alegratiempos”, pasa esto

“Durante una lección de primeros auxilios para Girl Scouts, una de las alumnas fue preguntada:

-¿Qué haría usted si un niño se tragara la llave de la casa?

-Entraría por la ventana.

Y esto otro:

“Alguien está abusando de la invitación de su amigo. Lleva ya dos semanas viviendo cómodamente en su casa. El dueño, escamado, la pregunta:

-¿No le gustaría pasar las fiestas con su familia?

-Hombre, pues lo había pensado. Muchas gracias. Hoy mismo les escribo que vengan”.

Creemos que ya hemos escrito de esto porque es lógico que una persona que es ciega (Lolo ya lo era cuando salieron a la luz pública estos números y otros anteriores de la Revista “Sinaí”) preste mucha atención a lo que la tecnología pueda hacer en favor de las personas que no ven. Por eso, en un artículo que lleva el nombre de Manuel Lozano Garrido (esto lo decimos porque la inmensa mayoría de contenido de “Sinaí” no lleva su nombre pero era el Beato Lolo quien lo escribía) dice esto (“El ‘Libro hablado’, un formidable instrumento de superación):

“Tengo ante mí un primer catálogo de grabaciones que ha puesto en circulación el servicio del ‘Libro Hablado’”, que “no es ningún privilegio. Lo pueden solicitar todos los miembros de la ONCE, sin otra exigencia posterior que el casi imperceptible interés de 50 pesetas mensuales. /…/ “En mi habitación suena de nuevo esa voz que empieza a ser tan grata y querida:

‘…El viejo había enseñado a pescar al chico y el chico quería al viejo…”

En realidad, podemos imaginar a alguien que, como Lolo, que tanto había leído (además de escrito) antes de haberse quedado ciego, poder continuar, al menos así, llevándose a su corazón lecturas que eran de su agrado, goza más que mucho con aquel servicio de la ONCE del que era miembro desde el 20 de junio de 1964 con el número de afiliación 21.004.

Y como no podemos (ni queremos) dejar de hacer mención de la verdadera intención de una revista como “Sinaí”  que es servir de medio de unión entre enfermos que oran por los medios de comunicación católicos. Y esto lo decimos porque el 17 de enero de 1965 se celebraba al “Día de la Prensa e información de la Iglesia” y, por tal motivo, se estableció un horario, digamos, de oración, en los que se iba a orar por Propaganda Popular Católica (PPC), Agencia Prensa Asociada, “Ideal”, de Granada, La Gaceta del Norte, el Instituto de Periodismo de Navarra, el grupo “Signo”, la revista “Jóvenes”, las publicaciones diocesanas de Jaén, el periódico “Ya”, el grupo C.E.D.E., El Mensajero del Corazón de Jesús, El Cierto, la Escuela de Periodismo de la Iglesia y, “Regla”.

Y es que no hay nada mejor que sembrar para que la semilla acabe dando fruto.

 

(Continuará)

 

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