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  3. Lourdes-“Sinaí”-Lolo: desde entonces hasta hoy (XLIX)

Este número de “Sinaí” es bien curioso pues contiene, nada más y nada menos, que cuatro de ellos, el 101, 102, 103 y 104 y corresponde a los meses de noviembre y diciembre de 1969 y enero y febrero de 1970. Y sus páginas, claro está, son no 4 sino 8.

Es también curioso que en el tema que corresponde a la Editorial se unan dos períodos fuertes de nuestra fe católica: la Navidad y la Cuaresma. Y esto es fácil de comprender por el largo período que abarca este número y que compren diciembre, por Navidad y febrero, por la Cuaresma.

Pues bien, en el Editorial, de título “Semana de Pasión” escribe su autor, por ejemplo:

“Así como la Navidad es tiempo de alegría, porque nos nace un Salvador, la Cuaresma lo es de penitencia y Redención.”

Y como suele ser habitual lleva, por así decirlo, el ascua a su sardina lo cual, claro, no le vamos a criticar sino a alabar:

“Los preferidos de Jesús fueron los necesitados, los enfermos, los pecadores”.

Y luego:

“El sufrimiento es ley natural de la vida; cuando la mujer da a luz, da por bien empleados sus padecimientos por el gozo de ser madre; cuando el cirujano opera, él y el enfermo sufren, pero la satisfacción de haber extirpado un mal, el primero, y de verse curado, el segundo, les compensa del mal rato pasado en el quirófano.”

Y en inevitable consejo de parte de quien sufre tanto como es el Director de “Sinaí”:

“No os dejéis ganar por el desánimo. Sois ricos en dones del Espíritu Santo. La oración puede mucho; es vuestra arma de combate; usadla.”

Por otra parte, nada mejor que recordar en un número de “Sinaí” un libro del Director de la revista, o sea de Lolo, que había sido premiado en el año 1968 con el Premio Extraordinario Monte Carmelo de tal editorial. Y nos referimos a “Reportajes desde la cumbre”. En la página 2 de este número extraordinario, llamando al fragmento que aporta (correspondiente al capítulo III del libro y de título “Un hambre que es buena”) “¡El Sermón de la Montaña actualizado magistralmente!”, nos dice esto:

“Y ahora, ¿queréis que hablemos del hambre? Del pan, también; pero antes, de los que no lo tienen; esos cuyos ojos gritan de necesidad, al mismo tiempo que su estómago vacío. Los periódicos dicen que, de cada tres personas, una carece de lo más indispensable.”

Y luego escribe:

“Desnudo estoy con los que tienen la túnica harapienta; dilapidada en la pedrada que, desde su impureza escondida, arrojan los que guardan las apariencias, y mis pies se descalzan para nadar caminos que espolvorearán las plantas de los que los recorren fatigados.”

Y ya, para terminar:

“Hermanos: no achiquéis mi corazón con un asiento, cuando todos cabéis sobradamente en su ámbito de felicidad. /…/ Hermano mío eres tú el vecino, el extraño y el extranjero, como tú, asimismo, lo estás siendo el que lleva tu apellido como del que no te toca nada; de toda criatura que se cobija bajo el vibrante nombre del Padre que, más aún que las estrellas escribe en vosotros, con mi nombre y mi providencia.”

Por otra parte, este número de “Sinaí” comparte con sus lectores la “Campaña Nacional de los Enfermos” en el VIII Centenario de Santo Domingo de Guzmán (1170-1970)

Digamos que el tema de la misma es más que significativo: “Mi vida tiene un sentido” y los participantes han de ser enfermos, ancianos de asilos, enfermeros, médicos, capellanes o religiosos. Y, sin duda, el tema ha de estar relacionado con la enfermedad y el padecimiento que la misma supone para el enfermo o persona relacionada con aquella.

El caso es que los temas sobre los que se debe escribir apuntan más que bien a la Campaña en cuestión. Y es que son, a saber:

  • Cartas a los hombres, a un amigo o familiar.
  • Poesía sobre el dolor humano-cristiano.
  • Bienaventuranzas del enfermo con fe.
  • Credo del dolor.
  • Decálogo del enfermo.
  • Oración a Jesucristo, a la Virgen, a Santo Domingo o a santos que se hayan distinguido con el trato a los enfermo.
  • Artículo sobre la vida del enfermo.
  • Una jornada del diario.
  • Guión radiofónico.
  • Vía-Crucis del enfermo (entero o alguna estación)

 

Y, como es lógico por quién convoca los premios y la sustancia de la cosa, digamos que, además de los premios (hasta 6) es de destacar que todos los participantes recibían un ejemplar con los Cuatro Evangelios y un Rosario. ¡Oh tempora, Oh mores!, que diría aquel.

 

Abundando en lo que se hace en “Sinai” en otros números, en este cuádruple aparecen una serie de previsiones a futuro que son bien curiosas. Alguna de ellas se ha cumplido llegado el tiempo del que se habla (a seis lustros vista o, lo que es lo mismo, para el mítico año 2000). Veamos:

 

“El ama de casa, descansando en ‘decúbito supino’, podrá ver la televisión en relieve y color, mirando al techo, espacio desperdiciado hasta ahora, donde estará instalada la pantalla, aunque los mandos los tenga a mano.” Creemos que hasta ahí no ha llegado la cosa.

 

“No habrá que limpiar y fregar, lenta y fastidiosamente; aparatos eléctricos y productos químicos especiales aglomerarán el polvo y la suciedad en comprimidos, manteniendo limpio el ambiente.” Bueno, algo de eso hay pero no de tal forma…

 

“Un frigorífico empotrado dispondrá de alimentos reducidos a la mínima expresión; bastarán breves minutos para preparar una comida en una cocina electrónica, sin molestos olores ni humos. Incluso se podrá encargar la cena o el almuerzo a la cantina de cada bloque de viviendas, que lo comercializará de tal forma que resultará más práctico y económico pedirla hecha que hacerla. Los ordenadores se encargarán de todo.” Y sí, de esto algo ahí hoy día.

 

“Los alimentos sintetizados sustituirán al clásico guiso de carne y otros platos combinados y de difícil digestión; preparados de proteínas de gran poder nutritivo serán dispuestos en un instante, con el mismo valor en calorías que sus similares de hoy.” Gracias a Dios, creemos nosotros, eso aún no ha llegado. ¡Sustituir un guiso de carne por alimentos sintetizados… gran desatino sería!

 

Y queremos terminar esta aproximación a este número cuádruple de “Sinaí” aportando una noticia que entonces era esperanzadora y es que por primera vez una mujer con marcapasos había podido dar a la luz y ser madre. Y eso pese al riesgo vital que suponía su situación.

 

Noticia, ésta, más que mejor.

 

 

(Continuará)

 

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace

 

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