Por aquel entonces, corría el año 1968, debió llevarse a cabo en Paris una reunión en la que se trataba el tema del Sudeste asiático, tan sangriento en aquellos tiempos. Y el Director de “Sinaí” dedica el editorial de este número doble (83-84), correspondiente a los meses de mayo y junio de aquel año, a tal tema. Lo titulaEl Quinto: no matar

El caso es que para el subtítulo escoge un aforismo latino más que conocido y que aquí dice mucho: ”Si vis pacem, para bellum” que viene a querer decir que si quieres la paz, prepara la guerra (¿?)

El propio Lolo se extraña de que, estando el mundo en el tiempo en el que está aún se le dé importancia (para llevarlo a la práctica) algo que es, en sí mismo, una contradicción:

“¿Hasta cuándo el viejo y descorazonador aforismo latino tendrá vigencia?”, se pregunta nuestro amigo. Y por eso se dirige a Dios porque quisiera saber si es que puede haber razón alguna para que personas que no se conocen de nada, se enfrenten con graves consecuencias para los contendientes:

“¿Hasta cuándo, Señor, tanta mortandad?”

/…/

“¡Somos peores que fieras” La fiera hiere por necesidad. No así nosotros, que nos enseñamos con el prójimo, ignorando tu mandado: ’Amaos los unos los otros’”

 

/…/

“Perdona la soberbia humana, Señor. No les tengas en cuenta la indiferencia porque “no saben lo que hacen”.

Esto lo dice porque, al parecer, Pablo VI había ofrecido el Vaticano para ser lugar de reunión y de paz pero, al parecer, es posible que por soberbia, no quisiera aprovechar una  tan buena ocasión para limar las asperezas que hubiera que limar.

Pero continúa el Editorial:

“Sobre todo, haz, Señor, que recuerden a las víctimas de Hiroshima; a los que pobres enfermos de aquella hecatombe que sobrevivieron para ir sucumbiendo poco a poco, inmolados por los estigmas fatales.”

Para terminar con este ruego, urgente ruego:

“Danos la paz. Te la pedimos, los enfermos, para nosotros y los sanos”.

Pero tiene cabida, como muchas otras veces pasa con “Sinaí”, el ejemplo. Y es que nos habla Lolo de José María Sanjuán y de José Luis Ozores, ambos enfermos pero ejemplos de hasta dónde se es capaz de llegar si se tiene tesón, fe y perseverancia.

Así, por ejemplo, el primero de ellos, escritor y ganador del Premio Nadal de 1967 con su novela “Réquiem por todos nosotros” fue “un escritor enfermo que había sentido sus carnes y su alma flageladas por la angustia en que vivimos” y había fallecido el 5 de mayo de 1968; y el segundo, “actor, poeta, pintor, inválido ejemplar” había fallecido el 10 de mayo de 1968, tan sólo cinco días después que el escritor Sanjuán. Ambos forman parte del club de enfermos y pro eso esto lo titula “Dos de los nuestros” pues, en efecto, lo eran y debían sentirse orgullosos de que así fuera.

En la misma página, la 3, vuelve a escribir un artículo (como lleva haciéndolo los últimos meses) don José Moreno López. Y hoy lo hace con el título de “Autobiografía de un andaluz” donde quiere terminar con una serie de tópicos más que conocidos por todos y que, por eso mismo, por lo que tiene, también, de reivindicación personal, ponemos aquí en toda su extensión. Vamos, completo:

“Me imagino las sonrisitas irónicas de los lectores; y hasta sus comentarios.

-Anda éste- se dirán para sus adentros-, ahora nos sale por peteneras.

¿Por qué no? Creer que sólo de todos y de fútbol vive el andaluz, aparte de algún traguito del rico mosto de la tierra, o de otra, que en eso somo así de generosos, es tan notoria exageración que compite ventajosamente con la propia, para que se vea…

En cuanto a la guitarra, gracias a Dios, y a Andrés Segovia (andaluz tenía que ser, señores míos), que la glorificó, liberándola de la nefasta leyenda negra, es ya instrumento de otro tocar.

Y conste que yo ni pulso sus cuerdas – demostrando lo cuerdo que soy- ni juego al fútbol, ni me meto con  los cornúpetas, por los que siento el máximo respeto. Ni asisto a corridas, encuentros o conciertos (Bastante tengo ya con la tabarra de la TV)

Para que luego digan que de casta le viene al galgo…

Por lo que respecta a un servidor, ya ven ustedes lo relativo de los tópicos. Típicos, quizás, que no es lo mismo.

Andaluz: guasón, juerguista, pendenciero, cofrade de Baco, discípulo de Cúchares, ‘forofo’ del balompié… y para usted de contar. Ganas de jeringarnos, digo yo.

Lo que sucede es que cuando a uno le cuelgan un sambenito o un San José se queda con él acuestas para toda la vida. O lo lleva colgado al cuello.

Así que nadie quiere creerme cuando cuento y no acabo que conmigo no cuenten.  Allá los contables. Por mí, al fútbol lo pueden tratar a… patadas.

De manoletinas, chicuelinas, geraldinas, pedresinas, etc., no puedo estar más en ayunas. Que me avergüence o no es cosa que no me he entretenido en averiguar. ¡Cómo si me sobrara tiempo!

‘Time is money’. El tiempo es oro, según decían los buenos inglaterrenses antes de que la libra no se librara de venir a menos.

Ahora vendrán a aplicarse para su coleto estotro aforismo ¿andaluz?,. que tampoco es mando: ‘No es otro todo lo que reluce’.

(Entre paréntesis: el triunfo de Massiel es… copla de otro cantar)

A ver si, por fin, se nos hace justicia. Ya estábamos hartos de la manía persecutoria de tanto vecino que venía buscando el ‘typical spanish’ por nuestros andurriales, casi con lupa, creyendo que Andalucía es sinónimo de Jaula y nos habían de encontrar sesteando el ‘dolce far niente’ ese, empinando el codo de lo lindo (o de lo feo) y engañando, ‘de paso’, al pobrecito (y sus divisas, ¿qué?) anglófilo, germanófilo, francófilo o, simplemente, Teófilo, si era de los nuestros.

Si tan malos nos hace la fama, ¿cómo se explica la atracción que sienten los extranjeros…? Bien es verdad que todo se contagia, menos la hermosura. De ahí que acá ben por comer gazpacho y beber a chorro en el botijo.

O, lo  que es lo mismo: ‘Algo tiene el agua cuando la bendicen’.

Conque, no digamos nada el vino”.

Y, como no puede faltar en ningún número de “Sinaí”, lo que bien podemos denominar el “batiburrillo del optimismo y la esperanza:

“Un laboratorio de Nueva Jersey ha lanzado un producto que reduce la muerte de los niños nacidos de madres que tengan el factor ‘rh’ en la sangre. La nueva vacuna se conoce con el hombre de ‘Rhogan’”

“Se va a instalar en Israel, en el Instituto de Tecnología de Haifa (‘Technion’), una fábrica experimental para la extracción de las proteínas de los granos de algodón. El procedimiento permitirá producir a bajo precio un concentrado rico en proteínas que podrá utilizarse en forma de ‘leche en polvo’ o como añadido a un alimento pobre en proteínas”.

“Para 1990. Se producirá industrialmente el bistec sintético a base de petróleo. Ello contribuirá a suplir la deficiencia de proteínas que sufren los países subdesarrollados. Este bistec se parecerá, tanto por su forma como por su sabor, a los bistec naturales a los que estamos acostumbrados.”

También nos hablan en “Sinaí” de un “Taller-Escuela para Subnormales”, de la lucha contra la leucemia del doctor japonés Akira Minoshima o, en fin, del doctor Sánchez Pérez, inventor de un aparato que, por aquel entonces, se utilizó en los trasplantes de corazón…

En fin… como podemos ver, lo mejor, lo mejorcito de cada casa en “Sinaí”.

 

(Continuará)

 

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace.

 

 

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