No podemos negar que el número doble 95-96 y que corresponde a los meses de mayo y junio de 1969 dio para mucho. Y eso lo decimos porque el mismo tiene, nada más y nada menos, que ¡12 páginas! Y, lo que es más, también en este la publicidad hace su aparición y, en concreto, en la página 8 se anuncia una empresa de nombre “COSMESA” a la que citamos por su nombre porque, a fecha de hoy mismo, aún tiene sede en Linares, como hace ver la citada publicidad.

 

Pero vayamos, de todas formas, al principio de este número o, lo que es lo mismo, a su editorial de título “Fuera de borda” que es un título más que adecuado para los meses que ocupa este número de “Sinaí”.

Aquí, el autor de la misma, que suponemos es Lolo, lleva el ascua a la sardina de Dios, por así decirlo pues todo lo que hace este santo hombre es aprovechar cualquier tema para espiritualizarlo. Y aquí lo hace también.

Aquí, por ser el verano el tema en cuestión, es de saber que habrá de deportes náuticos. Sin embargo, enseguida pasa a hablar de dolores, de enfermedad pues quiere que “pongamos proa a la esperanza, aunque el organismo se empeñe en virar y navegar al garete”.

Pero es que, además, “las noches, propicias a la reflexión, a la serenidad, al paseo, a trasnochar bajo el firmamento constelado de estrellas, admirando y dando gracias a Dios por el regalo de la Creación. “

¿Ven, ustedes?, no pierde Manuel Lozano Garrido ocasión para poner las cosas en su sitio… Por eso dice que debemos arrojar “lúgubres presagios. Despejemos los nubarrones de nuestro horizonte. Resucitemos ante el influyo de los rayos solares y la fe”.

Y, en fin, para terminar: “Que nuestro optimismo suba como la columna de mercurio.  Como los ‘Apolos’ en el espacio infinito”.

Pues bien, como muchas veces se hace en “Sinaí” se traen a sus páginas los últimos remedios contra enfermedades, descubrimientos de la ciencia, etc. Sin embargo ahora se trae al siglo XX lo que acabó siendo la “quinina” que, según dicen quienes de esto entienden es un remedio natural contra ciertas enfermedades y, entre ellas, la fiebre.

Y es que fue por la fiebre de Francisca de Chinchón, esposa del virrey del Perú cuando, en 1638 uno caballero que partió para dará aviso de la inminente muerte de persona de tan alta alcurnia y regresó a los dos días de haber partido para dar tan mala noticia. Y volvió con un polvo rojo (llamado por los indios “kina-Kina” o corteza de la corteza) que le había dado un jefe indio pues el mismo vio como los pumas, cuando parecían padecer tal enfermedad lamían la corteza de determinado árbol y parecían sanar. Eso mismo hizo aquel indio en una ocasión y también sanó.

Aquel polvo se le suministró a la virreina y acabó sanando.

Posteriormente, se llevó a Europa y con el mismo se acabó elaborando la quinina que también recibe el nombre de “chinchona” pues fue el apellido de aquella esposa de virrey que volvió del mundo de los casi-muertos a la vida.

Por otra parte, hay algo que queremos referenciar aquí porque es verdaderamente curioso. Y es que un artículo quiere hacer una serie de previsiones que llegan hasta el año 2025. Y se titula la cosa “Hombre-cerebro electrónico para el año 2.000).

Y se dice esto:

“En la planificación del mundo futuro se han fijado objetivos concretos: potabilización del agua del mar, traducción automática, trasplante de órganos, etcétera, entre 1970 y 1980; explotación de yacimientos submarinos, dirección de la personalidad con drogas, entre 1980-1990; de 1990 a 2000, fabricación sintética de proteínas, superación de las enfermedades infeccionas, incluso virásicas; de 2000 a 2025, transmutación alquímica de los elementos, simbiosis hombre-cerebro electrónico, píldora de la memoria, aumento de la vida en otros cincuenta años; alrededor de 2025, control definitivo del envejecimiento y vida prolongable.”

En fin… algo de eso se ha conseguido pero otras cosas… casi que no.

Pero hay algo mucho más real y que es, entonces, ya posible. Y es que “una pequeña válvula, de goma en cuyo interior hay varios gránulos de carbón, se coloca sobre el pecho del recién nacido.   Los gránulos sirven de cuerpo receptos y convierten los latidos del corazón den impulsos eléctricos, que son captados por un monitor, visible para el personal  que cuida de los bebés”

Pero aún había más porque “ahora tratarán de reducir el monitor al tamaño de un transistor, para que las enfermeras puedan llevarlo consigo, mientras atienden a otras cosas.”

Y como las cosas hay que tenerlas más claras, incluye este número de “Sinaí” una especie de cupón de título “Ofrecimiento como samaritano de Sinaí” con el fin de que, quien lo tenga por oportuno, lo suscriba rellenando el nombre del enfermo por el que se ofrece.

 

 Y es verdad, que no hay forma mejor forma de terminar.

(Continuará)

Puedes leer todos los artículos de la serie Lourdes-Sinaí-Lolo en este enlace

 

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