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  3. Sinaí: la obra pía en favor de la prensa, fundada por el beato Manuel Lozano Garrido

En el primer código de Derecho Canónico (de 1917) se hablaba de las diversas instituciones canónicas que podían existir dentro de la Iglesia.  En el cn. 99 se distinguía entre personas físicas y morales. Éstas (las personas morales) podían ser una agrupación de personas o un conjunto o masa de bienes cuya administración se encomendaba a determinadas personas físicas, que formaban su órgano rector o patronato.

Entre estas personas morales se podían incluir, por ejemplo, las Cofradías, que son agrupaciones de personas físicas. También  ‘una obra pía’; el significado de tal término no es tanto ‘una obra piadosa’, consistente principalmente en unos rezos u oraciones (Matiz que no se excluye). Sino que se le añaden a tales rezos y ‘fraternidad’, además, otros fines concretos.

Lolo, al volver de Lourdes (1958), traía una idea muy profunda y largamente pensada.

Él sintió desde muy joven,  de modo intenso, su vocación de periodista; también su juventud se había formado en una época de abundantísimas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Sentía igualmente, cuando se convierte en un enfermo total, su íntima unión con los enfermos; entre ellos crea unos vínculos que Lolo fomenta a través de correo, teléfono e incluso visitas mutuas, en la medida que ello era posible.

Conjuga –al volver de Lourdes- esos elementos: Misioneros, periodistas, enfermos y monasterios de clausura, ¡Y –en el andén del tren en Atocha-, volviendo de Lourdes, de donde se trajo los nombres de los primeros enfermos integrantes de esta OBRA PÍA, Sinaí!, recordando la escena del Éxodo: ‘Mientras Moisés tenía levantados los brazos vencía Israel’ (Ex. 17,11).

Nació SINAÍ, OBRA PÍA, de oración y sacrificio por los periodistas. Recomiendo la lectura y reflexión sobre los siguientes artículos de Lolo:

El Obispo de Jaén D. Félix Romero Mengíbar erigió canónicamente tal Obra pía el día 7 de octubre del 1968, conmemoración de Ntra. Sra. del Rosario. Hoy son más de 600 monjas de clausura y en torno a cada uno de estos 52 monasterios, hay algunos enfermos, que cada día rezan por esa fuerza grande -por su influencia en la sociedad- que son los comunicadores, periodistas de radio, prensa, TV, y otra ingente cantidad de ellos en las diversas redes sociales.

Esta fue la OBRA PÍA en la que Lolo intuye la fuerza de la oración y del dolor ofreciéndolos por los periodistas y comunicadores.

Con razón, cuando en el Concilio Vaticano II se discutía el documento sobre los Medios de Comunicación, Lolo gozaba y ‘saltaba’ de alegría en su quietud permanente del sillón de ruedas.

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